La escasez de profesionales sanitarios ya no es un episodio puntual: es el nuevo escenario estable en el que operan la mayoría de laboratorios de valoración funcional.
Así se puso de manifiesto durante la mesa técnica de las 19ª Jornadas de Valoración Funcional del IBV, donde Mutua MAZ, Ibermutua, Umivale Activa y Fraternidad Muprespa compartieron cómo están reorganizando sus servicios para seguir aportando valor en un contexto de alta rotación y dificultades para cubrir plazas.
Lejos de paralizar la actividad, la falta de especialistas está impulsando la transformación de los laboratorios:
- Rediseño de procesos.
- Redefinición de roles.
- Nuevos modelos organizativos que empiezan a consolidarse.
Puedes ver la sesión completa en: XIX Jornadas de Valoración Funcional – SOS: ¡No tengo personal! ¿Qué puedo hacer diferente?
El problema ya no es coyuntural: la rotación forma parte del ecosistema
En todos los modelos expuestos aparece la misma realidad: faltan médicos especialistas, los relevos son lentos y la estabilidad de los equipos es limitada.
Esto obliga a replantear la organización de los laboratorios bajo una premisa clave; no se puede depender exclusivamente de perfiles muy especializados que son difíciles de encontrar y retener.
El resultado es un movimiento general hacia estructuras más flexibles, donde el proceso importa tanto como la disponibilidad del personal.
Más información: https://soslvf.my.canva.site/rotaci-n-de-personal-m-dico
La clave está en la prescripción: menos pruebas, mejor indicadas
Una idea muy repetida durante la mesa es que “la calidad de la valoración biomecánica empieza antes de entrar al laboratorio”.
La solicitud es el primer gran filtro, y las mutuas están incorporando varias medidas para mejorarla:
- Perfiles prescriptores más definidos, focalizados en médicos rehabilitadores, traumatólogos, neurocirujanos y médicos del trabajo.
- Cribado desde el propio laboratorio, para rechazar solicitudes incoherentes o pedir información adicional.
- Guías internas de apoyo a la decisión, con indicaciones, contraindicaciones y momento óptimo para cada protocolo.
Estas acciones reducen la carga de trabajo innecesaria, mejoran el encaje clínico de las pruebas y evitan la saturación.
Más información: https://soslvf.my.canva.site/biomec-nica-prescripci-n-efectiva
Nuevos roles: el laboratorio deja de ser “solo cosa de médicos”
Ante la escasez de especialistas, muchos centros están reorganizando quién hace qué.
La tendencia más extendida es separar dos funciones:
Realización técnica de las pruebas
Cada vez más asumida por:
- Fisioterapeutas.
- Enfermería.
- Auxiliares específicamente formados.
Los equipos destacan que este cambio mejora incluso la naturalidad del paciente y agiliza el proceso.
Interpretación clínica y conclusiones del informe
Sigue correspondiendo al médico, especialmente cuando el informe tiene impacto en:
- Altas.
- Propuestas de secuelas o IP.
- Casos con proyección pericial.
Este reparto mantiene la calidad clínica y aumenta la capacidad operativa del laboratorio.
Formación: menos teoría, más acompañamiento práctico
La tendencia actual se aleja de los cursos intensivos iniciales y prioriza un formato más distribuido y contextualizado:
- Formación reglada para perfiles técnicos del laboratorio.
- Sesiones periódicas a médicos prescriptores.
- Guías integradas en la historia clínica.
- Formación ligada a casos reales, especialmente cuando se rechaza una solicitud.
Este aprendizaje “en vivo” es el que está generando mayor impacto en la calidad de la prescripción.
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Medir para proteger el laboratorio: el impacto importa
En un entorno de recursos limitados, demostrar valor es imprescindible. Las mutuas están monitorizando indicadores como:
- Porcentaje de altas facilitadas por pruebas normales.
- Reducción de discrepancias con el INSS en propuestas de IP o secuelas.
- Resoluciones judiciales favorables cuando se presenta evidencia biomecánica.
Estos datos permiten defender el laboratorio como un servicio de alto retorno y reforzar su continuidad.
Un cambio de modelo que ya está en marcha
La falta de personal no ha detenido la actividad de los laboratorios de valoración funcional; la ha transformado.
Los modelos expuestos en las jornadas muestran que es posible mantener —e incluso mejorar— la calidad mediante:
- Una prescripción más precisa.
- Nuevos roles profesionales.
- Estructuras centralizadas.
- Formación más práctica y continua.
La sostenibilidad del laboratorio no depende únicamente de contar con más personal, sino de organizarse de manera más inteligente y eficiente.
Más información: https://soslvf.my.canva.site/sos-en-laboratorios
Sigue aprendiendo: Las Jornadas de Valoración Funcional del IBV reúnen a las principales mutuas españolas para compartir conocimiento y mejorar la evaluación de la incapacidad laboral.
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